Cade Maddox abrió la puerta y lo vio inmediatamente: el twink estaba en la cama, culo en alto, rodillas hundidas en el colchón y espalda arqueada. El agujero rosado brillaba bajo la luz, expuesto sin vergüenza, esperando ser usado. Cade sintió su polla endurecerse al instante dentro de los pantalones.
El twink no se movió, solo respiraba agitado, el culo perfecto y terso temblando ligeramente con la anticipación. Cade se acercó en silencio, los músculos de sus brazos y pecho tensos bajo la camiseta ajustada. Extendió las manos y agarró las caderas delgadas del chico con fuerza.
El twink se estremeció entero, un gemido bajo escapando de su garganta. Cade apretó más, clavando los dedos en la piel pálida.
—Quédate quieto —gruñó Cade, voz grave y dominante.
Cade soltó una cadera solo para bajarse los pantalones. Su polla gruesa y venosa saltó libre, ya dura y goteando. Escupió en la palma y se la untó despacio, cubriendo cada centímetro. Luego escupió directo sobre el culo del twink, frotando la saliva con el pulgar por el borde del agujero.
—Prepárate —dijo Cade.
Empujó la cabeza de su polla contra el ano apretado y entró despacio, centímetro a centímetro. El twink soltó un gemido largo y ahogado mientras el grosor lo abría. Cade no se detuvo hasta enterrar toda la polla hasta las pelotas.
—Joder, qué culo tan apretado —murmuró Cade, quedándose quieto un segundo para sentir cómo lo apretaba.
Luego empezó a follar. Golpes fuertes, profundos, sacudiendo el cuerpo delgado del twink con cada embestida. El sonido húmedo de piel contra piel llenó la habitación. El twink gemía sin parar, voz rota, manos aferradas a las sábanas.
Cade aceleró el ritmo, caderas chocando con fuerza contra ese culo. Cada embestida era más dura, más brutal, metiendo la polla hasta el fondo una y otra vez. El twink chillaba de placer, el cuerpo temblando bajo el peso y la fuerza de Cade.
—Más fuerte —suplicó el twink entre gemidos—. Fóllame más fuerte.
Cade gruñó y obedeció, clavando las uñas en las caderas mientras follaba sin piedad. El ritmo se volvió salvaje, polla entrando y saliendo sin control, el agujero del twink hinchado y chupando cada centímetro. Ambos perdidos en el sexo anal crudo, el sonido de las pelotas golpeando y los gemidos del twink llenando el aire.
Cade sintió cómo el twink se apretaba más alrededor de su polla, a punto de corrarse solo con la follada. Siguió bombeando, más rápido, más profundo, sin intención de parar.